Si fluir,
enamorarse del ruido
Si
extrañamiento
de palabras que se alinean
cuando prefiero
no indagar
hay miedos que caen
sumas ya sabidas
hay algo
un globo rojo
que persigo sin ver
la tecla interna es el "alt gr" de un teclado interior. Es un desvío hacia otro viaje, pasando por los lugares de siempre con una mirada distinta. Es una mezcla de bitácora y máquina de radiografías donde exponerse en la variedad de los temas y las preguntas: una foto bastante realista. Sean bienvenidos
Mostrando entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas
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sábado, 18 de julio de 2015
Parado
en el alfeizar de la ventana
el cuervo dice a la noche
y yo,
mirándolo,
mirándome
digo
ésto
ha sido suficiente
nunca más
Nunca más
en el alfeizar de la ventana
el cuervo dice a la noche
y yo,
mirándolo,
mirándome
digo
ésto
ha sido suficiente
nunca más
Nunca más
miércoles, 15 de julio de 2015
palabras
que salen
y no
tantas
veo
vacías,
embelezado el orador
con su propia voz:
bellas, sonoras
pero mustias,
muertas
y tan pocas
deseables
tan justas
se sostienen
con hilo rojo
unidas al valor
que les das
que salen
y no
tantas
veo
vacías,
embelezado el orador
con su propia voz:
bellas, sonoras
pero mustias,
muertas
y tan pocas
deseables
tan justas
se sostienen
con hilo rojo
unidas al valor
que les das
martes, 14 de julio de 2015
Escucho
y no encuentro
como sentirme parte
poesía
que hoy se hace,
que se lee
endogámica
verborrágica
vacua
cerrada
sobre sí misma
Ouroboros sin magia
nos quita
todo lo que
ya ni estoy segura,
vale la pena decir
Nos calla:
"el silencio es salud"
y no encuentro
como sentirme parte
poesía
que hoy se hace,
que se lee
endogámica
verborrágica
vacua
cerrada
sobre sí misma
Ouroboros sin magia
nos quita
todo lo que
ya ni estoy segura,
vale la pena decir
Nos calla:
"el silencio es salud"
sábado, 11 de julio de 2015
Hoy pensé,
-qué bruta soy a veces-
que eras como un poeta romántico
Rimbaud, Baudelaire
atormentado y sufriendo,
autocomplaciente
Y
zonza
los leo,
recién
maravillada
No,
che,
parece que ningún grande
se dió semejante lujo
-qué bruta soy a veces-
que eras como un poeta romántico
Rimbaud, Baudelaire
atormentado y sufriendo,
autocomplaciente
Y
zonza
los leo,
recién
maravillada
No,
che,
parece que ningún grande
se dió semejante lujo
miércoles, 8 de julio de 2015
La brecha
está abierta
todo
todo lo que llena
la vista
es poesía
el linyera,
que con un parche en el ojo
toma vino
en una copa
y el chico
con mirada de mil años
que hace dibujitos
de mugre
esa mujer redonda
que exuda sensualidad
y quien
ya no cree
en casi,
en nada
todos somos
todos
son poesía
que se nace,
no se inventa
que se lucha,
no se escribe,
que se respira
sin estudiar
está abierta
todo
todo lo que llena
la vista
es poesía
el linyera,
que con un parche en el ojo
toma vino
en una copa
y el chico
con mirada de mil años
que hace dibujitos
de mugre
esa mujer redonda
que exuda sensualidad
y quien
ya no cree
en casi,
en nada
todos somos
todos
son poesía
que se nace,
no se inventa
que se lucha,
no se escribe,
que se respira
sin estudiar
sábado, 4 de julio de 2015
escribir
como una
canilla
vástago
que sufrió
el uso y el tiempo
Escribir
como una canilla
que no cierra
como una
canilla
vástago
que sufrió
el uso y el tiempo
Escribir
como una canilla
que no cierra
miércoles, 1 de julio de 2015
cuando al fin
la catarsis
coagula
como la clara
blanca
de un huevo
que no es simiente
la sonrisa
extática
orgásmica
la sonrisa
tranquila
me invade
me plena
me desaparece
en felicidad
y me uno
al universo
la catarsis
coagula
como la clara
blanca
de un huevo
que no es simiente
la sonrisa
extática
orgásmica
la sonrisa
tranquila
me invade
me plena
me desaparece
en felicidad
y me uno
al universo
jueves, 25 de junio de 2015
escribir
como un sortilegio
como quien invoca
un hechizo
de protección
como quien
pide a lo divino
quien se pone
en manos de
escribir
como un círculo de sal
que no deje
ni un espacio
Por donde entren
los malos espíritus
como un sortilegio
como quien invoca
un hechizo
de protección
como quien
pide a lo divino
quien se pone
en manos de
escribir
como un círculo de sal
que no deje
ni un espacio
Por donde entren
los malos espíritus
sábado, 13 de junio de 2015
mi soledad se siente acompañada
Estamos solos. Siempre,
pero mi soledad
ya no se siente
única
el recuerdo de tus palabras
de tu abrazo
no quiere que vuelva a ser
como antes
mejor
jueves, 11 de junio de 2015
Del polvo eres.
Finito. Breve
Un transcurrir.
aquello que deja de ocurrir en el exacto instante que pasó
ésa es su esencia.
conectar
con el polvo,
con la finitud
Para volver al infinito
campo de muertos.
A ese campo reputamente socialista,
con ricos, pobres, niños y ancianos.
Todos, todos,
al polvo van a volver
Finito. Breve
Un transcurrir.
aquello que deja de ocurrir en el exacto instante que pasó
ésa es su esencia.
conectar
con el polvo,
con la finitud
Para volver al infinito
campo de muertos.
A ese campo reputamente socialista,
con ricos, pobres, niños y ancianos.
Todos, todos,
al polvo van a volver
Etiquetas:
escribir,
silencio,
sinrazones
viernes, 8 de mayo de 2015
cuántos días sin escribir, pienso
y pienso, también, en cuantas cosas soñé en estos días
En cuántas veces sonreí,
Es cierto,
no escribí
Es cierto,
ví sus ojos,
de mar, de cielo
y me ruboricé
y ahora me ruborizo, al acordarme
del rubor y la sensación, en oscuridad total, de saberme roja
¿tan difícil es vivir sin hacer planes?
y pienso, también, en cuantas cosas soñé en estos días
En cuántas veces sonreí,
Es cierto,
no escribí
Es cierto,
ví sus ojos,
de mar, de cielo
y me ruboricé
y ahora me ruborizo, al acordarme
del rubor y la sensación, en oscuridad total, de saberme roja
¿tan difícil es vivir sin hacer planes?
viernes, 17 de abril de 2015
te fuiste y nos dejaste un hueco
de silencios y palabras
las perfectas
que sonaban, bailaban y sentían
y acá quedamos,
tratando de aprender a no citarte
a extrañarte sin lugares comunes
a extrañarte sin lugares comunes
aunque, justo,
tengo un hombre
atravesado entre los párpados
Etiquetas:
amor,
escribir,
Galeano,
sinrazones
miércoles, 25 de marzo de 2015
Escribir es exhalar
soplo
aliento
exhalación
tan delgada es la línea que nos mantiene a salvo de la tierra
tan frágil el mundo que reconocemos de día, que entendemos
y tan inmensas las tinieblas
de las que solo nos separa el aliento
de las que solo nos aleja un soplo
escribir es exhalar
es soltar amarras
animarse a transitar los límites de lo conocido
de lo infinito
de lo insondable
es, leí hace años,
como nadar de noche en un río sin estrellas
escribir es, como el gozo,
una pequeña muerte
aliento
exhalación
tan delgada es la línea que nos mantiene a salvo de la tierra
tan frágil el mundo que reconocemos de día, que entendemos
y tan inmensas las tinieblas
de las que solo nos separa el aliento
de las que solo nos aleja un soplo
escribir es exhalar
es soltar amarras
animarse a transitar los límites de lo conocido
de lo infinito
de lo insondable
es, leí hace años,
como nadar de noche en un río sin estrellas
escribir es, como el gozo,
una pequeña muerte
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Ritmos
Las plantas con sus brotes tiernos. Y estos días eternos.
Un yuyito que se empeña en salir entre dos adoquines y el perfecto perfume de los tilos y paraísos.
En verano, el azul del cielo al anochecer. Y la brisa en una noche fresca. Un amanecer, grandilocuente, cuando el reloj dice que aún debería ser de noche.
E insectos hermosos como vaquitas y libélulas y mantis.
Y el otoño, a puro viento y emoción. Todo rojo y dorado y cielos de tormenta con nubes altísimas.
Y el invierno también. El frío cortante en la cara donde asoman apenas la naríz y los ojos entre el gorro y la campera, con las manos apretadas en los guantes, adentro de los bolsillos.
Cada día. Cada paso. Únicos. Pura felicidad hecha suela para recorrer todo lo que venga.
Como un amor eterno que dura lo que un cruce de miradas.
Un yuyito que se empeña en salir entre dos adoquines y el perfecto perfume de los tilos y paraísos.
En verano, el azul del cielo al anochecer. Y la brisa en una noche fresca. Un amanecer, grandilocuente, cuando el reloj dice que aún debería ser de noche.
E insectos hermosos como vaquitas y libélulas y mantis.
Y el otoño, a puro viento y emoción. Todo rojo y dorado y cielos de tormenta con nubes altísimas.
Y el invierno también. El frío cortante en la cara donde asoman apenas la naríz y los ojos entre el gorro y la campera, con las manos apretadas en los guantes, adentro de los bolsillos.
Cada día. Cada paso. Únicos. Pura felicidad hecha suela para recorrer todo lo que venga.
Como un amor eterno que dura lo que un cruce de miradas.
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escribir,
razones,
sinrazones
domingo, 5 de octubre de 2014
Ariadna, ovillos y la decisión como ansiolítico
Y ahí está.
Parada enfrente a la entrada del laberinto.
Siempre le parecieron fascinantes y tan victorianos esos laberintos perfectitos, de ligustro recortado.
Siempre pensó, el cine le ganó de mano, que diseñar laberintos debía ser un trabajo genial.
Siempre supo que Marechal tenía razón e igual eligió la forma tradicional.
Y ahí está.
La lanza en la izquierda, un poco más pesada de lo deseable. El hilo en la derecha. Hilo algo rústico. Cáñamo finito, rojo.
Claro, como el hilo de los japoneses y el amor. Después de todo, qué mejor hilo para meterse en el laberinto que aquel que te une desde la eternidad a tu otra mitad.
En el bolsillo de la campera las llaves, un gajito que estaba abandonado en la calle. Una carilina. La manga manchada del perro dulcísimo que le saltó con las patas mojadas. En el de atrás del jean, la tarjeta Sube.
Ha craneado este momento por meses. Ha pensado cada esquirla de realidad que podía desprenderse y salir para otro lado. Medido los daños colaterales y, en algún momento también vió que tanta previsión era una ridiculez antihistórica, anticlimática y una racionalización que efectivamente la autorizara a ir a meterse ella misma en el laberinto y terminar con esta cuestión.
Y también pensó si no sería ir a buscar al minotauro encontrarse con un igual. Si los humanos no se estarían quedando cortos. Si sus soledades no se parecían.
Y ahí va, de frente a su destino, a encontrarse con los muertos, con sus muertos y tomar, nunca más literal, al toro por las astas
y quizás enredarlo de hilo rojo y el dulce perfume de su pelo naranja y terminar con la patraña de una vez por todas.
Parada enfrente a la entrada del laberinto.
Siempre le parecieron fascinantes y tan victorianos esos laberintos perfectitos, de ligustro recortado.
Siempre pensó, el cine le ganó de mano, que diseñar laberintos debía ser un trabajo genial.
Siempre supo que Marechal tenía razón e igual eligió la forma tradicional.
Y ahí está.
La lanza en la izquierda, un poco más pesada de lo deseable. El hilo en la derecha. Hilo algo rústico. Cáñamo finito, rojo.
Claro, como el hilo de los japoneses y el amor. Después de todo, qué mejor hilo para meterse en el laberinto que aquel que te une desde la eternidad a tu otra mitad.
En el bolsillo de la campera las llaves, un gajito que estaba abandonado en la calle. Una carilina. La manga manchada del perro dulcísimo que le saltó con las patas mojadas. En el de atrás del jean, la tarjeta Sube.
Ha craneado este momento por meses. Ha pensado cada esquirla de realidad que podía desprenderse y salir para otro lado. Medido los daños colaterales y, en algún momento también vió que tanta previsión era una ridiculez antihistórica, anticlimática y una racionalización que efectivamente la autorizara a ir a meterse ella misma en el laberinto y terminar con esta cuestión.
Y también pensó si no sería ir a buscar al minotauro encontrarse con un igual. Si los humanos no se estarían quedando cortos. Si sus soledades no se parecían.
Y ahí va, de frente a su destino, a encontrarse con los muertos, con sus muertos y tomar, nunca más literal, al toro por las astas
y quizás enredarlo de hilo rojo y el dulce perfume de su pelo naranja y terminar con la patraña de una vez por todas.
sábado, 17 de diciembre de 2011
los destinos de La Tía Julia
¿Será que el oficio de leedor atenta contra la escritura? ¿sobreanálisis? ¿Que tenga que ver con la vieja anecdota de que los matemáticos anteriores a Cantor tenían mucho más tiempo para pensar porque no tenían que leer a Cantor?
Sé que si uno lee todo el día eventualmente el peso de tanta obra gloriosa, tanto tipo emulable, tanta gracia en el gesto mismo de la escritura inhiben. Sé también que entre el infinito ruido de todo lo que se publica, hay mucho que solo deprime: ¿tengo algo que valga la pena agregar a este quilombo?
¿Será que leer, como actividad, pasivisa?¿pacifica? pero... ¿leer pacifica? ¿y eso desde cuándo?
Los músicos casi siempre interpretamos. La música es, aún cuando no creadora -tecnicamente lo es solo si se compone- activa.
Quizás solo sea el escalofrío de quien se siente inseguro fuera de su paño. Quizás escribir, para mí, requiera otras reglas, más ligadas a la respiración, a algo natural. Quizás solo sea poner un pie, luego el otro y soltarse a andar.
Ojalá.
Sé que si uno lee todo el día eventualmente el peso de tanta obra gloriosa, tanto tipo emulable, tanta gracia en el gesto mismo de la escritura inhiben. Sé también que entre el infinito ruido de todo lo que se publica, hay mucho que solo deprime: ¿tengo algo que valga la pena agregar a este quilombo?
¿Será que leer, como actividad, pasivisa?¿pacifica? pero... ¿leer pacifica? ¿y eso desde cuándo?
Los músicos casi siempre interpretamos. La música es, aún cuando no creadora -tecnicamente lo es solo si se compone- activa.
Quizás solo sea el escalofrío de quien se siente inseguro fuera de su paño. Quizás escribir, para mí, requiera otras reglas, más ligadas a la respiración, a algo natural. Quizás solo sea poner un pie, luego el otro y soltarse a andar.
Ojalá.
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